Un nuevo reporte citado por CoinDesk señala que cerca del 40% de las pérdidas por hackeos en el sector cripto, estimadas en 16.000 millones de dólares, se relacionaron con claves privadas comprometidas y no con fallos en contratos inteligentes. El hallazgo pone el foco en un vector de riesgo que sigue siendo central para intercambios, custodios, protocolos y usuarios.
La conclusión es relevante porque desplaza parte de la discusión de la seguridad de código hacia la gestión operativa de credenciales y acceso. Para empresas y proyectos del ecosistema, eso implica reforzar controles sobre almacenamiento, firma y recuperación de claves, además de revisar procesos internos y herramientas de custodia.
Según el artículo, ya se están impulsando iniciativas para responder a este problema. Entre ellas, se mencionan esfuerzos orientados a mejorar la protección de claves y a reducir la superficie de ataque en sistemas que dependen de la custodia o el manejo manual de credenciales.
El informe también ayuda a matizar una idea frecuente en el debate sobre seguridad cripto: no todos los grandes robos provienen de errores en smart contracts. En muchos casos, el punto débil sigue siendo la capa de identidad y acceso, donde una sola clave expuesta puede comprometer activos y operaciones completas.
Para el ecosistema, el mensaje es claro: la seguridad no depende solo de auditar código, sino también de proteger de forma robusta las llaves que controlan fondos y permisos. Eso convierte a la gestión de claves en una prioridad tanto técnica como operativa.