Antiguas carteras de Ether movilizaron un total de 37.806 ETH, al tiempo que la rentabilidad de las ballenas de largo plazo se volvió negativa por primera vez desde 2019.
El movimiento importa porque combina dos señales relevantes sobre los grandes tenedores: actividad en fondos que llevaban tiempo almacenados y un deterioro de la rentabilidad entre quienes mantienen posiciones de largo plazo.
Sin embargo, el traslado de ETH no permite determinar por sí solo si los activos serán vendidos. Los movimientos entre carteras pueden responder a distintos motivos, por lo que el dato debe interpretarse con cautela.
En conjunto, la actividad de las carteras antiguas y las pérdidas no realizadas de las ballenas apuntan a un sentimiento mixto. La convicción de los grandes participantes afronta así una prueba clave mientras Ether se aproxima al nivel de 1.500 dólares señalado por la fuente.